A veces los anuncios y la imagen de una empresa pueden estar llenos de creatividad y vanguardia pero no servir para su objetivo.
Por supuesto, estamos convencidos de que entre más creativo sea un diseño, más posibilidades de que llame la atención y logre su objetivo, pero hay que aceptar que un diseño estético y un diseño funcional no siempre son lo mismo.
El objetivo que tiene una empresa para hacer anuncios, por ejemplo, es sencillo: vender.
Hay muchos casos de anuncios horribles en términos estéticos y creativos pero funcionales, porque logran comunicar su mensaje efizcamente e influir a los consumidores a adquirir dicho producto o servicio.
También ha sucedido que hay campañas de publicidad maravillosas y reconocidas por su creatividad y factura de alto nivel que simplemente no logran conectar con la audiencia meta de cierto producto y no logran impulsar sus ventas.
Es pésima idea el sacrificar la creatividad en aras de las “ventas”, pero también lo es el sacrificar el mensaje por lo estético. A menos, claro, que uno esté diseñando para nuestra galería de arte y no para algún cliente.
El objetivo, pues, como Diseñadores Gráficos, cuando se trabaja para un cliente, es, desde luego, ser creativos, talentosos e innovadores pero siempre teniendo en mente el objetivo final, el cual para ser entendido necesita que no sólo tomemos en cuenta a nuestra propia voz artística sino que sepamos escuchar y comprender al que está del otro lado.

¿Cuánto cobraría usted por hacer un logotipo atractivo y moderno que proyectara a una empresa a niveles multinacionales?

